
El Papa Urbano
IV expidió el 8 de Octubre de 1264 la bula
«Transiturus»,
en la
cual decía exactamente:
“Quiero que la festividad del Corpus se implante en el mundo cristiano
para que cante la fe, dance la esperanza y goce saltando la caridad”,
después
ordenó la celebración anual de la fiesta del
«Corpus
Christi»,
señalando para ella el jueves siguiente al domingo de la Santísima
Trinidad. Solemos referirnos a ella con su nombre latino
«Corpus
Christi».
La fiesta del
Corpus Christi, con su procesión, comenzó a celebrase en España a partir
del s. XIV. En Barcelona en 1319, y en Valencia, por primera vez, en 1355.
Pa
rece que esta fiesta se transmitió pronto a nuestra comarca,
celebrándose primero en Iznatoraf y trasladándose más tarde por el resto
de Las Cuatro Villas. En el año 1364, en los Estatutos de la Catedral de
Jaén aparece una relación de fiestas en la que se nombra a la Torre de
Mingo Priego (actual Villacarrillo), relacionándola con la festividad del
Corpus Christi. Los documentos más antiguos que se conservan en
Villacarrillo y que hacen referencia a esta devoción eucarística de
nuestro pueblo, aluden siempre a su antigüedad
«(…)
de tiempo inmemorial (…)»,
frase repetida una y otra vez por los Cabildos del Concejo, lo que
evidencia esta antigüedad de la celebración del Corpus Christi en nuestra
ciudad.
SIGLO XVI
De este periodo
se conoce un dato importante, pues en un documento del Obispo de Jaén, Don
Francisco Sarmiento de Mendoza (1580-1595), se hace referencia a que se ha
elaborado una Custodia de plata dorada para Villacarrillo, lo que refleja
la tradicional devoción villacarrillense al Santísimo Sacramento desde
tiempos inmemoriales.
SIGLO XVII
Durante el
reinado de Felipe III se multiplicaron en España las congregaciones,
archicofradías e instituciones piadosas en honor y reverencia a la
veneración de la Eucaristía. A comienzos del s. XVIII, sin poder precisar
más, se erigió en la Parroquia de Santa María del Castillo de
Villacarrillo, la Cofradía del Santísimo Sacramento. Referencias de la
misma aparecen en diversos testamentos, fundaciones de capellanías u otras
obras Pías y, más tarde, en el Catastro del Marqués de la Ensenada (1752).
Se encargaba esta Cofradía de
procesionar el Corpus Christi y de su Octava. También fue esta Cofradía
veladora de su culto hasta su extinción con la Ley Desamortizadora.
El Archivo Municipal de
Villacarrillo conserva los Libros de Actas Capitulares, desde el año 1670
hasta nuestros días. En ellos se comprueba cómo Villacarrillo ha sido un
pueblo eminentemente eucarístico, apoyado desde siempre en el quehacer de
su Ayuntamiento, que, desde tiempos remotos, se desvela año tras año por
que la festividad del Corpus Christi sea la fiesta reina de esta ciudad.
Ya en 1670, el Concejo de
Villacarrillo mima en sus presupuestos la festividad del Corpus Christi:
«(...) la villa decretó en
conformidad de la costumbre que en este presente año se celebren las
fiestas del Santísimo Sacramento y en ellas se gaste lo que fuere
necesario (…)».
(Libro Capitular de 1670. Folio 5. Archivo
Municipal de Villacarrillo).
.jpg)
De esta forma la festividad del Corpus Christi ya era tradición en
Villacarrillo y gozaba, pues, de enorme raigambre.
El Concejo siempre ofreció patronazgo al Corpus. Villacarrillo decreta
anualmente en los Cabildos de su Concejo el nombre de dos Comisarios en su
representación y su disponibilidad a asumir los gastos.
«
En la villa de Villacarrillo a cinco días del
mes de febrero de mil seiscientos y setenta y dos (...) nombraron por
Comisarios para este presente año de setenta y dos a los señores D. Juan
de San Martín Rexidor y a Luis del Arco Orozco Jurado y para los gastos
decretan se hagan a costa del Concejo (...).(Libro Capitular de 1672.
Folio 11. Archivo Municipal de Villacarrillo ).
Era tal el esplendor que
alcanzaba ya en el siglo XVII la celebración del Corpus en la villa de
Villacarrillo que muchos forasteros, atraídos por la solemnidad litúrgica
y la religiosidad que vivía la villa, acudían ya entonces solícitos a
ella: «(...) y en atención a que a las fiestas grandes concurren muchas
personas forasteras (...), acuerda la villa se haga la fiesta del Cristo
Divino (...)».
{Libro Capitular de 1677. Folios 26 vto. y 27. Archivo Municipal de
Villacarrillo ).
Con el paso del tiempo la
afluencia de turistas fue aumentando.
Estos desvelos por la festividad del Corpus por parte del Cabildo se
vieron compensados en 1685, pues la villa obtenía por Real Provisión la
gracia de librar doscientos ducados del propio Concejo para poder celebrar
el Corpus con todos los honores:
«La villa dijo que tiene Provisión Real de Su majestad para, de los
propios, gastar en la fiestas del Corpus de cada año doscientos ducados
(...)».
(Libro Capitular de 1685. Folio 20 vto. Archivo Municipal de
Villacarrillo).
Por estos años se
describe la procesión de la siguiente forma:
«(...) como Guión va el estandarte de la Cofradía del Santísimo Sacramento
y en su seguimiento otras enseñas parroquiales no menos antiguas: la
Cofradía de las Ánimas, de Nuestra Señora de la Soledad. Del Santísimo
Cristo de la Vera-Cruz, la de la Asunción y por último, la de Nuestra
Señora del Carmen (...)».
SIGLOS XVIII-XX